El
primer ejemplo a analizar es el discurso racista y xenófobo que maneja el
candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump.
Desde que comenzó su campaña electoral, se dirigió a la población con un tinte racista,
y vaya que le ha dado éxito. Aplastó a todos sus contrincantes, haciéndoles
retirarse de las primarias republicanas y convirtiéndose en el único candidato
a la presidencia por su partido.
Donald
Trump adoctrina a sus oyentes para que sigan su ideología y, por supuesto,
voten por él. Michel Foucault, en su texto El
orden del discurso, habla sobre tres formas de utilización del discurso, una
de ellas son los grupos doctrinales. Lo que Trump hace es descrito por
Foucault: “Tiende a la difusión; y es por la aprehensión en común de un solo y
mismo conjunto de discursos como individuos, tan numerosos como se quiera
imaginar, definen sus dependencias recíproca” (Foucault,
2010, p. 26). Las doctrinas son discursos individuales, que son tan numerosos
como la persona lo desee, pero estos tienen un solo objetivo, ser masivos.
Donald
Trump aprovecha cualquier evento para validar su discurso. Uno de ellos es el
caso de la masacre de Orlando, donde un Yihadista entra a un bar Gay y dispara a
diestra y siniestra, dejando un resultado de 50 muertos y 53 heridos. Trump en su
cuenta de Twitter publicó:
Recorte
de pantalla de la cuenta de Twitter de Donald Trump.
Traducción:
“Aprecio las felicitaciones por estar en
lo correcto con respecto al terrorismo radical islámico. No quiero
felicitaciones. Quiero tenacidad y vigilancia. ¡Debemos ser inteligentes!”
Es
muy preocupante la cifra de personas que apoyan a Trump. Desde que ocurrió el
atentado en Orlando, su porcentaje aumentó con respecto a su contrincante,
Hilary Clinton. Según el portal web Panam Post, Trump subió dos puntos
porcentuales tras el suceso (Reuters, 2016) . Validó el discurso que difundía a
través de su cuenta de Twitter con una serie de publicaciones. El de la imagen
en la parte superior, donde agradece las felicitaciones recibidas por estar en
lo correcto respecto a que los migrantes musulmanes hacen mal a Estados Unidos.
El
siguiente video muestra uno de los primeros discursos que dio. Noten como
recalca con la palabra “probablemente” (Goutech, 2015) refiriéndose a la migración de medio
oriente, como si todos fueran islámicos extremistas.
Trump
continúa con su discurso racista y xenófobo. Es cierto, hay grupos extremistas,
pero él responsabiliza de los problemas estadounidenses y acusa directamente a
todos los que, según él, no son “americanos”.

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